Posteado por: Agustin en: 15 ago, 2011
Por supuesto que no era lo mismo. De ninguna manera podía ser LO MISMO. No es que fuera mejor ni peor… simplemente distinto. ¿Cómo lo hacían? Vaya uno a saber… El hecho es que en Londres, la gente dormía la siesta sin pajaritos de fondo. Intentó silbar él mismo, cantándose de memoria aquellas melodías que habían musicalizado las tardes de su infancia. Pero era inútil. Tanta concentración puesta en silbar terminaba quitándole el sueño. Pidió entonces que un amigo le enviara una cinta y, tras destrozar el envoltorio para reproducirla, descubrió entre lágrimas que tampoco ese era el problema.