Esa mañana Nicanor se despertó sintiéndose algo extraño, diferente. Hasta aquí todavía no se sabe quién es Nicanor, ni por qué se despertó así – sintiéndose algo extraño, diferente – pero esta es la manera en que se sucedieron los hechos.
Podría decirse que la historia todavía no tiene un rumbo definido, no es más que una frase disparadora que se me vino de repente a la cabeza y solo eso. De ahora en mas cada dato por mas ínfimo que parezca, cada gota de información, cada minúsculo rastro descriptivo será minuciosamente analizado y exprimido con tal de obtener aunque sea una vaga idea de quién es Nicanor y la razón por la cual una mañana se despertó así y satisfacer de ese modo esa sed de explicaciones que seguramente ya he despertado en Usted lector.
Debo decir que es ésta una posición bastante interesante, dado que el hecho de ser yo quien escribe estas líneas me infiere un poder que me convierte -al menos por un tiempo- en el dueño y hacedor de la verdad. Lo que yo diga que es, simplemente será; y lo que no… pues no. Si continuáse la historia de nuestro querido Nicanor diciendo que se levantó de su cama, dejó su camarote y permaneción en la proa observando cómo el horizonte del mar parecía perderse con la lejanía hasta fundirse con las nubes, inmediatamente Usted comenzaría a tramar cuantas conclusiones pudiera a partir de los escasos datos brindados. Asumiría que Nicanor está a bordo de un barco, en el mar, y que hay nubes, pero no iría mucho mas allá de eso (lo cual es una postura bastante prudente teniendo en cuenta los giros y reveses a los que ya se ha acostumbrado luego de haber leído alguna que otra novela retorcida)
Pero lo curioso es que si en lugar de eso dijera que Nicanor saltó de su cama y tomó su mochila para ir al colegio, inmediatamente Nicanor dejaría de ser ese viejo de gorra y barba blanca que usted seguramente ya ha dibujado en su mente para convertirse en un niño o adolescente. Despojado así de su barco, su mar y sus nubes, Nicanor pasaría a ser una persona totalmente distinta y todo sólo porque yo decidí que así fuera… Quizás esa sea la razón por la que muchos escritores son escritores… porque pueden tomar las riendas del destino y decidir qué hechos van a sucederse y de qué manera. El escritor es amo de sus pensamientos y sólo él tiene el poder de encauzarlos de acuerdo a su gusto y antojo.
Pero la vida no es un cuento y no siempre tenemos la posiblidad de elejir un futuro. El mundo real es una cosa mucho menos interesante; con más impuestos, consignatarios de hacienda, drivers incompatibles y oficinas de correo que castillos, animales parlantes, laberintos y trompetas. La realidad es simplemente un gris que por momentos puede ser mas claro o mas oscuro, pero un gris al fin. Quizás esa sea la razón por la que muchos lectores son lectores… porque pueden dejarse llevar por historias fantásticas donde cualquier cosa puede llegar a pasar en cualquier momento y pueden encontrar en ellas el color que la realidad no posee. ¿Por qué motivo sino habríamos de leer cuentos irreales a los niños? ¿Por qué hacerles creer que existen hadas, reyes magos e incluso Bob-esponjas en lugar de ocupar ese tiempo explicándoles que las operaciones bursátiles consisten en la compra-venta de valores admitidos a cotización? Simplemente porque sin la ficción, sin el arte, sin la música, vivir se convertiría en algo insostenible… Es bueno de vez en cuando dejar que la imaginación prime por sobre la razón y dejar de ser seres tan analíticos para liberarnos cuando menos en nuestro pensamiento.
Me gustaría seguir contando quién es Nicanor, y por qué esa vez se levantó sintiéndose algo extraño, diferente. Pero no voy a hacer uso de mi poder por esta vez… creo que por hoy Usted lector va a poder continuar esta historia solo, simplemente permítase volar un poco y déje que su imaginación le dicte el resto del cuento.